Un vídeo muestra a una usuaria ficticia subiendo una foto de su borrador de la renta a ChatGPT y, tras un checklist de preguntas, pasando de 957 € a pagar a 1.400 € a devolver. El salto de casi 2.360 € en un mismo borrador es el gancho perfecto para una campaña fiscal — y también el punto donde el vídeo se aleja más de lo verificable.
Lo que sí funciona: GPT-4o como checklist visual de deducciones
La capacidad técnica de fondo es real y reproducible: GPT-4o puede leer una foto o PDF del borrador de la AEAT mediante visión con OCR integrado, y mantener un diálogo estructurado preguntando por vivienda, edad, ingresos, comunidad autónoma, hijos, gastos de colegio o inversiones — exactamente las variables que determinan la mayoría de deducciones del IRPF. Como primer filtro para detectar que «quizá se me ha olvidado marcar algo», tiene sentido. La función de subida de imágenes está disponible en todos los planes de ChatGPT, incluido el gratuito, desde 2024.
El salto de 957 € a 1.400 € no es un caso real, es un guion
Aquí es donde el vídeo se vuelve ficción presentada como demostración. La usuaria del ejemplo tiene ingresos brutos de unos 11.000 € anuales — una base imponible ya muy reducida por sí sola — y las deducciones que se le van sumando (alquiler en régimen foral de Vizcaya, custodia compartida, gastos de colegio de 4.000 €) tienen topes y requisitos propios que no son acumulables sin límite ni se aplican solas por mencionarlas en un chat. Con ese perfil de ingresos, una variación de +2.357 € es fiscalmente imposible por la mecánica del propio IRPF: no hay margen en la base imponible para una devolución de esa magnitud partiendo de una cuota a ingresar de 957 €. El escenario está construido para ilustrar el concepto de «revisar deducciones», no para representar un caso real.
Lo que el vídeo omite del todo: los datos que estás enviando a un servidor en Estados Unidos
Subir el borrador de la renta a ChatGPT implica transferir NIF, nombre completo, ingresos, retenciones, situación familiar y datos de los hijos a los servidores de OpenAI. Son datos personales bajo el RGPD, sujetos a las reglas de transferencia internacional a un país tercero, y en el plan gratuito de ChatGPT las conversaciones pueden usarse por defecto para entrenar modelos salvo que se desactive explícitamente esa opción en Configuración → Controles de datos. La propia Agencia Tributaria ha advertido públicamente contra el uso de ChatGPT para preparar la declaración de la renta, y el contribuyente sigue siendo el único responsable ante Hacienda del contenido presentado, use la herramienta que use.
Cómo lo aplicamos nosotros
Un checklist de IA puede ser útil como primer barrido — «¿me he dejado algo por revisar?» — pero nunca como fuente del resultado final, y mucho menos subiendo el documento real con nombre y NIF incluidos: basta con preguntar de forma genérica, sin adjuntar el borrador completo, para obtener el mismo valor sin el mismo riesgo.
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